
Álex Crivillé y el suceso que aun lleva dentro: 'Perdono, pero no olvido'
Casi 30 años después de Jerez 1996, Álex Crivillé recibe disculpas en una campaña que emociona al mundo del motor
El motociclismo español ha vivido muchos momentos históricos. Pilotos como Lorenzo, Márquez o Pedrosa deben parte de su camino a quienes abrieron puertas antes. Y entre ellos está un nombre imprescindible: Álex Crivillé.
El de Seva fue el primer español campeón del mundo en 500cc. Un referente que puso a España en el mapa del motociclismo internacional. Pero su trayectoria también guarda episodios agridulces que siguen vivos en la memoria.

Jerez 1996: la carrera que lo marcó todo
Uno de esos momentos ocurrió en Jerez, en 1996. Crivillé luchaba por la victoria en casa frente a su compañero de equipo, Mick Doohan. El ambiente era vibrante, con el público empujando desde las gradas.
Faltaban dos vueltas cuando todo se torció. Decenas de aficionados saltaron la valla y se colocaron junto a la pista. La concentración del piloto español se rompió y acabó en el suelo, entregando la victoria al australiano.
El suceso quedó grabado en la memoria colectiva del circuito. Para Crivillé fue un golpe durísimo que todavía arrastra en su recuerdo. Y durante casi tres décadas, la herida permaneció abierta.
Una disculpa tres décadas después
En 2023, el circuito de Jerez quiso saldar esa deuda. Con apoyo de la Junta de Andalucía, se organizó una acción de reconocimiento al excampeón. La campaña, ideada por la agencia Ernest, fue bautizada con un lema sencillo: “SorryÁlex”.
El mensaje se difundió con camisetas, gorras, banderas y pegatinas. Aficionados y personalidades del motor participaron en el vídeo que corrió como la pólvora en redes sociales. Entre ellos apareció el piloto Pol Espargaró, sumándose a las disculpas.
La respuesta de Crivillé fue tan esperada como contundente. “Os perdono, por supuesto, pero no lo olvido. Aunque os quiero, igualmente”, declaró entre risas y con un tono muy distendido.

Crivillé, un referente que sigue presente
Retirado desde hace años, Crivillé nunca se ha separado de las motos. Como campeón del mundo en 1999, marcó el camino de toda una generación de pilotos españoles. Y todavía hoy es una voz autorizada en el paddock y en la prensa deportiva.
El gesto de Jerez simboliza la reconciliación con uno de sus hijos deportivos más ilustres. Un perdón cargado de humor, pero también de memoria. Porque aquel día de 1996 marcó un antes y un después en la historia del circuito.
Casi tres décadas más tarde, Crivillé cierra ese capítulo con una sonrisa. La deuda está saldada, aunque el recuerdo seguirá acompañándole siempre. Y el motociclismo español recupera una de sus páginas más humanas y emotivas.
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